Una mujer sin limitaciones

Por Maritza Velásquez
(Foto: Verónica Cornejo - archivo personal)
Verónica Cornejo, con 14 años en el mercado del trabajo, contradice las estadísticas que reflejan los bajos niveles de inserción laboral de las mujeres y más aún de los discapacitados. Las primeras alcanzan apenas un 36,2 por ciento de participación y los segundos sólo un 27,5 por ciento. “La sociedad está dispuesta a acoger a los niños de la Teletón, pero sufre amnesia colectiva cuando éstos son adultos y piden empleo”, reflexiona.

Una displejia espástica producida por asfixia al nacer obliga a Verónica Cornejo a depender de sus muletas en forma permanente. Desde niña ingresó a la Fundación Teletón. Allí le realizaron las terapias necesarias y también la becaron parcialmente para estudiar traducción en inglés y francés, carrera que completó.

Hace cinco años la misma entidad le ofertó una postulación a un puesto bilingüe en DHL, una empresa internacional de transportes. Hoy tiene a su cargo a tres personas.

Comenzó a trabajar la primera vez por medio de su municipio. Luego se cambió por mejoras salariales a Fantuzzi y más tarde a Entel. Fue puesta a prueba, pero siempre calificó.
Acusa que en la contratación de un discapacitado gana tanto este como el empresario, pero “se usufructúa de la imagen de los empleados de esta condición y se les exhibe como parte de una estrategia de marketing, lo que resulta incomodo”.


¿Te sentías diferente cuando eras niña?

No. En mi entorno familiar siempre me incluyeron, pude pelear y jugar con mis hermanos sin consideraciones especiales. Pero esto cambió cuando entré a la enseñanza básica y vi que los demás se burlaban de mí, lo que me causó un shock,. Era la primera vez que me discriminaban por mi discapacidad y eso me dejó muy marcada. La directora del colegio me dio un consejo que nunca olvidé: “si a usted la discriminan, no deje que le hagan eso. ¡Impóngase!”.


¿Cómo te defines como persona?

Muy sensible, aunque la vida me ha exigido mucha fortaleza por el hecho de ser discapacitada y tener que salir adelante. La rectitud es un valor que no transo y creo que esta opción tiene que dar frutos.


¿Te enorgullece trabajar y ser independiente?

¡Absolutamente!, creo que en la vida hay que ganarse las cosas. No puedes esperar a que caigan del cielo, tengas o no una discapacidad. Si la tienes es mayor el orgullo, porque eres un aporte y no una carga. Estoy convencida de que me contratan porque sirvo, no porque necesite que me cuiden.


¿Cuáles son tus mayores logros?

Es curioso, pero desde chica me dan el mismo premio que es el de la constancia y el ser ejemplo para mis compañeros. Hace dos años me reconocieron en DHL por cumplir con unos de los valores corporativos: hacer que nuestros clientes sean exitosos.


¿Cuáles son tus sueños pendientes?

Suspira profundamente. Tengo varios. Por haberme dedicado tanto al ámbito profesional descuidé el personal y mi deseo es tener mi propia familia, ser madre. Por otra parte, mi gran pasión es escribir cuentos y quisiera publicar algún día.


¿Eres de la idea que los discapacitados deben adaptarse a la sociedad?

Pienso que es una tarea conjunta. En gran parte los discapacitados ya han hecho su labor, porque han estudiado y se han preparado para un mundo adverso, tal vez en eso contribuyó la Teletón. Pasa que la sociedad está dispuesta a acoger a los niños, pero sufre amnesia colectiva cuando ellos crecen y piden empleo, Los discapacitados de mi generación es gente con mucho estudio y no sienten que la sociedad les deba algo, pero sí quieren oportunidades.

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